Wienerschnitzel y Sachertorte: eso es lo primero en lo que piensa la gente cuando visita Viena. Pero la capital de Austria ofrece mucho más que estos manjares. El monumento más famoso de Viena es la Catedral de San Esteban, símbolo de la ciudad. Construida en 1365, esta construcción de 107 metros de longitud se alza fácilmente sobre los tejados de la ciudad.
La Hundertwasserhaus, obra del artista Friedensreich Hundertwasser, también es un lugar muy visitado por turistas de todo el mundo. Al pasear por Belvedere, se pueden contemplar los dos castillos que se encuentran aquí. El parque del Prater también merece una visita.