Wind Surf - Grandeza a vela con alma de yate privado
El Wind Surf, el velero más grande de la flota de Windstar Cruises, es una embarcación única en su clase: un yate de cinco mástiles que conjuga la majestuosidad de un barco a vela con el refinamiento íntimo de un crucero boutique. Con capacidad para solo 342 pasajeros, ofrece una experiencia personal y elegante, muy alejada de los cruceros masivos, pero con el espacio y la amplitud de un gran navío. Navegar a bordo del Wind Surf es sumergirse en una travesía donde el mar es protagonista, el viento guía el rumbo y el lujo se vive sin ostentación, con una autenticidad que lo distingue.
Suites espaciosas y luminosas, pensadas para el descanso
Las 171 suites y camarotes exteriores del Wind Surf combinan líneas limpias, materiales cálidos y una distribución que privilegia la comodidad. Todas las cabinas cuentan con vista al mar, cama queen o twin convertible, zona de estar, tocador, amplio baño con ducha de efecto lluvia, productos de baño L’Occitane®, minibar personalizado y atención diaria con pequeños gestos que marcan la diferencia. Las suites Bridge Deck, con su espacio adicional y acceso privilegiado, elevan aún más la experiencia, brindando privacidad y un servicio aún más atento.
Alta cocina en el corazón del océano
La experiencia gastronómica a bordo del Wind Surf es uno de sus grandes atractivos. El restaurante principal, AmphorA, ofrece cenas gourmet a la carta con platos internacionales creados por chefs galardonados. Stella Bistro, exclusivo del Wind Surf, sirve cocina francesa moderna en un ambiente elegante y discreto. Candles, el restaurante al aire libre bajo las velas, ofrece cenas románticas con carnes y pescados a la parrilla. Veranda, por su parte, es el lugar ideal para desayunos y almuerzos junto al mar. Cada comida es una celebración de sabores, con ingredientes frescos, inspiración local y un servicio que combina profesionalismo y calidez.
Bienestar entre el cielo, el mar y las velas
El WindSpa es un santuario de bienestar en medio del océano, donde se ofrecen masajes relajantes, tratamientos faciales y rituales inspirados en las tradiciones de los destinos visitados. El gimnasio totalmente equipado, las clases de yoga al amanecer en cubierta, y la plataforma marina para deportes acuáticos permiten mantener cuerpo y mente activos. La piscina exterior, rodeada de tumbonas y sombra natural de las velas, es el lugar perfecto para relajarse mientras el mundo pasa lentamente frente a ti.
Ambientes amplios y elegancia sin artificios
Pese a su capacidad mayor, el Wind Surf mantiene la atmósfera tranquila y personal que caracteriza a Windstar. Los espacios comunes —como el Compass Rose Lounge, el Yacht Club Café o el Terrace Bar— invitan a la conversación, la lectura o simplemente a contemplar el horizonte. No hay espectáculos teatrales ni rutinas rígidas: aquí, el entretenimiento es suave, con música en vivo, charlas informales y veladas bajo las estrellas. La tripulación, discreta y profesional, recuerda tu nombre, tus preferencias y te hace sentir parte de una travesía privada.
Itinerarios únicos para viajeros curiosos
Gracias a su tamaño ideal y su diseño a vela, el Wind Surf accede a puertos que otros barcos no pueden alcanzar: bahías escondidas, puertos históricos, islas pequeñas y costas menos transitadas. Las excursiones están cuidadosamente seleccionadas para ofrecer experiencias auténticas, inmersivas y memorables, ya sea culturales, naturales o gastronómicas. Además, su elegante silueta atracando en puertos mediterráneos, caribeños o del Atlántico Norte nunca pasa desapercibida: el Wind Surf deslumbra con discreción.
Un viaje a vela donde el lujo es libertad
El Wind Surf no solo navega: evoca. Evoca una forma de viajar pausada, sensible, íntima. Ofrece el espacio de un gran barco con el espíritu de un yate privado, la emoción de la navegación a vela con el confort de un hotel de lujo flotante. Es un crucero para quienes buscan autenticidad, belleza y atención genuina en cada detalle.
Sube a bordo del Wind Surf y descubre una travesía donde el viento marca el ritmo, el mar abre caminos y cada jornada se transforma en una celebración del viaje en su forma más pura.